Follow by Email

sábado, 14 de mayo de 2011

Sobre Algún comentario

¿Cree usted que se escribirían libros sobre Dostoievski si fuera posible escribir una página de Los endemoniados
George Steiner

Conozco muchas personas que prefieren leer un comentario sobre una obra en lugar de leer la obra en cuestión. No creo que realmente lo prefieran, sino que participan de una práctica fomentada en la enseñanza universitaria de la literatura y en general en los ambientes académicos. 

La gente lee más comentarios, y comentarios sobre comentarios, que obras. Hay más comentaristas que autores. Esto y muchas cosas más sobre el tema dice George Steiner en una entrevista con Ronald A. Sharp. Me parece que se trata de una crítica sobre la cantidad y calidad de los comentarios, más que sobre el hecho mismo de escribir un comentario. Después de todo, Steiner es uno de los grandes comentaristas.

Sócrates criticó el fetichismo del libro (Fedro). Dos siglos después dijo el Eclesiastés (XII 12): “Componer muchos libros es nunca acabar, y estudiar demasiado daña la salud. Basta de palabras. Todo está escrito.” En el siglo I, escribe Séneca: “La multitud de libros disipa el espíritu” (segunda de las Cartas a Lucilio). En china, en el siglo IX, el poeta Po Chu Yi se burla de Lao-Tsé: “De sabios es callar, los que hablan nada saben –dicen que dijo Lao-Tsé, en un librito de ochocientas páginas.” En Argelia, en el siglo XIV, Ibn Jaldún: “Los demasiados libros sobre un tema hacen más difícil estudiarlo.” (Almuqaddimah, VI, 27). En Alemania, en el siglo XVI, Lutero: “La multitud de libros es una calamidad”. (Charlas de sobremesa, 4691). Don Quijote, al enterarse de que se había escrito el Quijote: “Hay algunos que así componen y arrojan libros de sí como si fueran buñuelos” (II, 3). Montaigne: “Se busca más interpretar interpretaciones que interpretar las cosas. Hay más libros sobre libros que sobre cualquier otro tema. No hacemos más que glosarnos los unos a los otros.” (Ensayos III, 13). Samuel Johnson: “Es extraño que se escriba tanto y se lea tan poco” (Boswell, Life of Johnson, May 1, 1783). “Para convencerse de la vanidad de las esperanzas humanas no hay lugar más deprimente que una biblioteca pública: verla tapizada de imponentes volúmenes, cuidadosamente meditados y documentados, que no pasaron del catálogo.” (Rambler 106, March 23, 1751).

Gabriel Zaid, Los demasiados libros


Esto es una crítica similar y al mismo tiempo un ejemplo de lo que se critica. Sin atribuirles un valor objetivo, me gustan algunos libros sobre libros por varias razones. Los hay que reúnen información diversa, de cierta utilidad, que me sería difícil consultar de otra forma (se supone que todos ofrecen esto, pero no es así en realidad). Además existen otros muy afortunados que contienen observaciones pertinentes e incluso verdaderos descubrimientos sobre los textos. Pero sobre todo esto, me gustan los que no se cuidan de ofrecer información sobre la forma de leer de quién escribe. 

“Hablar sobre el significado de una obra es contar una historia de lectura”, dice Aidan Chambers  (Dime). Lo hagamos con conciencia o no, en nuestros comentarios sobre libros es común que incluyamos información que habla más sobre nosotros como lectores que sobre la obra. Algún lector quizá me dirá, con toda razón y derecho, que está más interesado en su propia lectura de la obra que en las observaciones de otro lector. A ese lector yo le diría que a mí me interesan las dos cosas: me interesa leer las obras (que en sí mismas son lecturas gigantescas) y me interesa la lectura de algunas formas de leer las obras. 

Yo creo que no hay experiencia comparable a la lectura de la obra. Pero no desprecio los comentarios:  

Los mejores actos de lectura son actos de inclusión, actos de intuición fragmentaria, de lo que rechaza la paráfrasis, la metafrase; que acaban diciendo: “Lo más interesante, de todo esto, no he sido capaz ni de rozarlo”. Pero lejos de ser una derrota humillante o una forma de misticismo, esta capacidad se convierte en una especie de gozosa invitación a releer.
George Steiner


Creo que lo más evidente aquí es que he citado de forma excesiva a George Steiner, a quien por cierto descubrí leyendo un comentario. Pido disculpas y confieso que seguramente lo volveré a hacer en Algún comentario.

*Todas las referencias a George Steiner han sido tomadas de Los logócratas.

1 comentario:

  1. Todo mundo comenta, tiene un punto de vista... y en ésta época tecnológica que cuesta callarnos un poco más, porque tenemos métodos de expresión gratuitos, en lo que puede que nos lean. como puede que no... pero lo que escribimos se mantiene...

    Algunos con la pretensión de irse desarrollando o de ser grandez juzgadores, otros, como tú, en tu introducción, por el mero hecho de escribir y dejar una bitácora.

    Saludos desde Córdoba.

    Catalina.

    ResponderEliminar